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Tras el nombre, el tiempo y el miedo quedan el aliento, la luz y un silencio que nace. El niño preguntó una vez al árbol adónde había ido la chica. El adulto encuentra por fin la respuesta. Ella nunca estuvo solamente fuera.
La historia comenzó con un niño, una niña y una pregunta dirigida a los árboles. El final regresa al mismo lugar sin intentar recuperar el pasado. El hombre deja de buscar un rostro perdido en otros ojos y de ser el último héroe. Cuando caen el nombre, la forma y la posesión, encuentra el amor en el viento entre las ramas, el rocío, el mar, la piedra y el silencio del cuerpo. La mujer concreta nunca fue solo un símbolo. Su singularidad le enseñó una cualidad que después reconocería en todas partes. Desde el afecto infantil, el deseo, la pérdida, el miedo y la fidelidad llega a comprender que el amor no es una pieza ausente guardada en otra persona. Es el espacio donde ambos pueden existir. La fuente no es un dios lejano sobre el mundo, sino lo que permanece cuando ya no necesitamos demostrar la separación. Al final regresan la llama y el árbol. El amor verdadero puede cambiar de forma sin desaparecer y vive en ella, en él y en la existencia que los une y los supera.
La letra, su traducción, el significado y la historia de esta canción esperan a un clic.